
Me pregunto y pienso ¿cuànta gente vive y cuanta ha vivido siguiendo estrictamente el destino que le fue impuesto desde afuera, para descubrir, cuando ya es tarde, que la posibilidad de haber vivido bien se le ha escapado de las manos? no se, ¿pensamos alguna vez en el riesgo inmenso que implica o supone no cambiar?, no evolucionar, no madurar, no crecer? Despertar a la experiencia es animarse a sentir, a mutar, a pensarla como un proceso plagado de momentos imprevistos y de sorpresas.

No hay comentarios:
Publicar un comentario