
Camino, solo por el placer de caminar, a veces esto de caminar tiene sus inconvenientes, las calles de Buenos Aires tienen ese no se que de irregular que invita al esguince, pero regala instantàneas de la vida y van dibujando postales de nuestra sociedad.
Una pareja que ya tira anciana conversa en la puerta de un edificio, llevan ropa cara , se nota a simple vista, en la puerta del departamento brillan los bronces, tiene dos perros, pequeños y medios tristones de belleza huidiza.
Mà allà el conductor de un auto sale de un garage, habla por celular mientras mira hacia atràs y mira tambien a su pequeño hijo, lo acompaña una mujer con cara cansada pero joven. el coche avanza despacio.
Adelante camina un hombre trajeado, fuma y habla por celular con ìmpetu, en fin estamos en la era de las comunicaciones, ¿comunicaciòn?.
Los turistas sacan fotos mientras una joven duerme en el banco de una plaza, lleva jeans y pelo largo y brillante, su almohada son libros y una campera. Duerme de lo màs tranqui. Màs adelante dos chicas se besan apasionadamente. Un alta y grande, se agacha para alcanzar la cara de la otra,que parece refugiada, tan chiquita entre sus brazos.
Por las calles protibularias caminan dos muchachos emprolijados , tendran algo màs de veinte años. Pasan delante de una chica, lo hacen muy despacio. Ella es llamativa, pequeña y viste ostentosa minifalda. Escucho que uno le dice al otro: Agarrà por 40 mangos. Le tengo ganas... Màs que ganas, lo que da es làstima.
Camino, miro, pienso: Camus reescribe a Marco Aurelio: "Lo que cierra el paso abre el camino" Es la vida que pasa. Pasa y se va.
