Cada uno de nosotros es un universo ambulante. Nuestro espacio interior cubre distancias enormes, con horizontes inalcanzables en todas direcciones. Contenmos agujeros negros de memoria perdida y agujeros blancos de jùbilo en erupciòn. Un misterioso centro de gravedad mantiene todos nuestros procesos mentales en delicado equilibrio. Para cambiar este sistema vasto e intricado, en evoluciòn constante, es preciso saber como poner mundos de cabeza. El ùnico que puede hacer eso es el dios que reina sobre sobre nuestro cosmos interior. Cuando pensamos, sentimos y actuamosestamos alterando el universo que es èl. Si logramos ese discernimiento, aùn por un instante, en nuestra vida puede cambiar cualquier cosa. "Què es la gloria de un àrbol sino nuestra propia gloria vista en el espejo de la naturaleza, si quisieramos podrìamos dar vuelta el espejo y vernos directamente"

No hay comentarios:
Publicar un comentario