
El Alma no sabe de argumentos ni de criterios. El alma solo recibe el llamado y se abre camino entre los pensamientos, las resistencias y los prejuicios en direcciòn a su verdadera naturaleza. Nuestro Ser esencial no busca, solo encuentra.
Asì, ya no hay buscador, no hay bùsqueda y no hay camino... Sòlo existe el Espìritu tratandode reconocerse a sì mismo en sì mismo. Y cuando esta comprensiòn se hace carne ¡Plaf! Nos damo cuenta, nosotros somos nuestro propio camino y no hay afuera camino alguno que sea màs digno de ser recorrido que el senderoque nos conduce hacia nuestro interior, hacia nuestra Esencia.
