miércoles, 14 de octubre de 2009

El Tantra


El tantra al igual que la ternura, no se aprende mediante la lectura de libros sino en un uso sabio de la vitalidad humana. Cuando en el culto tàntrico se nos pondera como inciadoras, ello se debe a que las cualidades femeninas estàn profundamente arraigadas en las capas de la psique del hombre que configuran el inconsciente: el mundo de los instintos y de las fuerzas impulsivas. La conciencia de la mujer se diferencia por completo, capta a fondo con nitidez procesos en los cuales el hombre se tambalèa a oscuras. La mujeres logramos percibir las sutilezas de cualquier situaciòn y reaccionamos de acuerdo a ellas, mientras que al hombre eso le resulta mucho màs dificil a causa de sus condicionamientos.En un cèlebre estudio tàntrico leemos "el mundo de la mujer puede parecerle muy extraño al varòn; no obstante es en verdad su propio mundo màs intitmo, que sòlo espera ser realizado. Los valores femeninos existen en el hombre, pero desde la niñez son sofocados y reprimidos, y su redescubrimiento es una faena muy dificultosa. El primer paso consiste en entender que todo debe ser sentido y experimentado. La mujer es iniciadora como gurù. Es ella quien abre los portales que conducen al hombre hacia las profundidades de su propio ser. Si el tantra fuese una religiòn, serìa presidido por sacerdotisas, y solo los hombres que hubieran desarrollado las cualidades de intuiciòn y trascendencia tendrìan atributos para ser sacerdotes".En inmensa medida, la adoraciòn de lo femenino significa un reconocimiento de nuestras cualidades reales, como una guìa emocional en este drama profundo de integraciòn colectiva donde hoy cada mujer lucha de modo desigual para trascender los lìmites erigidos por los hombres.Cuando un hombre introduce en su vida cotidiana las realidades còsmicas , comienza a repetar y venerar a todas las mujeres, porque verifica que esta nueva manera de relacionarse es mucho màs gratificante que la precedente dominaciòn brutal que desborda los libros de historia. A partir de la divina ternura surge una comunicaciòn entre dos corazones, no entre dos mentes. No es un debate, es una comuniòn.

1 comentario:

  1. Bello, sublime mensaje has descripto.
    Ojala muchos puedan comprender tal como yo lo comprendo, la dimensión que este mensaje contiene.

    Gracias. querida amiga.
    Un abrazo para ti,

    Namasté
    Bhurme

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